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El nombre de lavanda proviene del verbo latín « lavare » que significa lavar y nos indica que, desde la Antigüedad, los Romanos la utilizaban en el agua de sus baños y para la ropa. La palabra « lavandera » también viene del hecho de que se añadía lavanda al agua de la colada o del aclarado con el fin de perfumar la ropa.
Originaria de Asia Menor, la lavanda alhucema (o fina) solo crece entre 700 y 1600 metros en las zonas calidas de la cuenca Mediterránea y debe distinguirse del lavandín. Sus flores son pequeñas, perennes, de color azul blanco y en espiga.
La lavanda cuenta con más de 300 variedades distintas pero es la lavanda de Francia y más particularmente la de Provenza que es la más buscada. Por cierto, Francia es el primer productor mundial de lavanda.
Su olor dulce, calido y muy agradable hace de ella uno de los más antiguos perfumes. Hoy en día todavía, es muy corriente colocar bolsitas de lavanda en la ropa para perfumarla y alejar las polillas.
Este aceite es perfectamente tolerado por la piel pero sin embargo una parte de la población puede ser alérgica (probablemente a causa de los perfumes de síntesis). El aceite esencial de Lavanda Alhucema es imprescindible en su botiquín porque curará todos los pequeños daños de la vida, del cuerpo y del alma tanto para los niños como para los adultos. Es particularmente indicada para los problemas de piel y los problemas nerviosos. |